
Si hay una cosa que a Pepe no le gusta, es leer. Aunque su hermana Guillermina devora los libros, a Pepe no le atraen en absoluto. Pronto cambiará de opinión, al conocer a un niño enano del circo que tiene un libro muy especial. Este libro le encomienda la custodia del libro y, al abrirlo por la primera página, Pepe se verá totalmente inmerso en unas aventuras de lo más insospechadas.
Apagaron la luz. La vikinga se acercó una antorcha a los labios y escupió una llamarada, que se elevó y fue tomando la forma de un dragón. Al llegar al techo de la carpa, y cuando parecía que iba a salir por un agujero que había en lo alto, la lona empezó a arder. Un grito de alarma surgió del público. Se encendieron las luces. Por los altavoces de la pista dijeron: ¡Calma, señoras y señores! La gente saltaba por las sillas y corría gradas abajo. Pepe agarró la mano de su tía, que gritaba pidiendo el Libro de Reclamaciones. De pronto alguien tiró de Pepe, diciendo: ¡Vengan por aquí!
Texto José Manuel Ballesteros / Ilustraciones Rocío Martínez